viernes, 1 de septiembre de 2017

Ser cubanos es estar solos


Ser cubano es estar solo
Orlando Luis Pardo Lazo

Parece mala poesía. De hecho, lo es: pésima poesía. Pero la verdad es así, no sirve ni para armar un versito que valga la pena. Pero es la verdad. Ser cubano es estar solo. Con el tiempo y un toque de totalitarismo de alma, la cubanía se nos ha ido convirtiendo en un estado insaciable de soledad.

No estoy deprimido ni mucho menos. Es sólo que tengo un ataquito de lucidez. Tampoco estoy ciego, y sé muy bien que nada en la vida es tan descarnadamente radical.

Pero el tiempo pasa y los ghettos cubanos se nos desgastan. Nos vamos balcanizando, atomizando, desintegrando. Nos buscamos muchos menos los unos a los otros. Diríase que casi ya no nos necesitamos. Cada cubano tiene que resolver lo suyo, así en la Isla como en el Exilio. Incluso así en la Isla y en el Exilio a la misma vez. Y ni siquiera exiliarnos es un consuelo que nos devuelva la alegría perdida en Cuba. Y ni siquiera regresar sería un regreso a ninguna parte.

Nuestro hogar es ahora la historia. Un recuerdo que las décadas van desdibujando. Y, en el mejor de los casos, una memoria de esa esperanza que ya sabemos que nunca volveremos a vivir. La esterilidad nos fecundó en cuerpo y cadáver.

Pero al menos podemos darnos cuenta de lo que nos pasa. Y no engañarnos ni dejarnos engañar nunca más. De manera que por fin podamos habitar entonces, en tanto extraños entre extranjeros, en una especie de soledad sabia, ecuánime, de paz póstuma existencial.

Ya casi me callo. Gracias por escucharme. No compartas con los tuyos este mensaje. No pases la voz entre los que perdimos la voz, la vocación y hasta voluntad. Es hora de no seguir juntando palabras que igual no tienen pegamento para reconocerse entre sí. Hasta el lenguaje se nos vació. Nos lo vaciaron y viciaron. Nos lo dejamos vaciar y viciar. Recuperar otra lengua cubana que venga limpia de violencias fascistoides será una tarea para la próxima o acaso para la próxima tras la próxima generación.

Porque nosotros, todavía tan jóvenes, estamos ahora demasiado agotados para recuperar nada. Lo nuestro es apenas inercia. Y contar nuestros días ajenos hasta ver si por casualidad nos alcanza la cuerda para la ver esta película sin patria hasta su final.

Y es que el castrismo cansa, mi cielo, aunque tú nunca pronunciarás esa palabra: castrismo. Por eso mismo es que nos cansa tanto: porque, mi cielo, el silencio de toda una vida es agotador. Un agobio, una agonía. Un “ser cubanos” que no es tan sólo un estar solos, sino seguir en silencio: silenciados.




Sevcec entre el castrismo y el canal




Ayer jueves 31 de agosto de 2017 en el programa de gran audiencia A Fondo conducido por Pedro Sevcec se cometió un asesinato de mi reputación pública:

http://www.americateve.com/videos/orlando-luis-pardo-lazo-la-caida-las-torres-gemelasala-persona-se-las-tumbo-y-bien-tumbadas-los-eeuu-228142

Nunca se me contactó para yo poder participar de estas opiniones completamente mal intencionadas, las que fueron puestas en boca del presentador por los guionistas y productores de América TeVe


Sin ninguna ética profesional por parte del canal, se citaron unas pocas líneas para sacar completamente de contexto mi columna siguiente (donde denuncio el odio anticapitalista que amenaza con destruir a la democracia norteamericana):

http://orlandoluispardolazo.blogspot.com/2017/08/de-torres-y-estatuas.html

En el programa se me trató como algo repulsivo, casi a punto de causar un vómito del "sistema digestivo" del presentador, por "plantear una salvajada de esa magnitud".

Se me llamó como un falso luchador anticastrista o un "activista entre comillas".

Se me acusó sin pruebas de "recibir unos cuantos beneficios recorriendo Estados Unidos" mientras hacía mi labor de denunciar a la dictadura cubana (cuando en realidad lo hice la mayor parte de las veces de manera voluntaria o con donaciones de colegas).

Se me acusó de ser un vago que no quiere trabajar en Estados Unidos, país donde he sido invitado a dar conferencias y cursos en decenas de sus mejores universidades: Princeton, Brown, NYU, Georgetown, UPenn, Tulane, Emory, etc.

Se mintió sobre que yo había "pedido asilo en Islandia", cuando en realidad fui a realizar una beca literaria por 1 año con la prestigiosa ONG europea de escritores censurados ICORN.

Se burlaron de mí como si fuera un idiota que, al llegar a Islandia, "descubrió que hacía más frío de lo que le habían contado" (de hecho, en Islandia las temperaturas bajan mucho menos que en este continente).

Se me amenazó con que no me dejaran entrar más a los Estados Unidos "por el resto de su vida", pues aquí no tengo lugar (desconociendo el hecho de que yo llevo casi 5 años viviendo en los Estados Unidos al ser residente permanente de este país).

Y, se engañó a propósito a los tele-espectadores sobre el hecho de que desde América TeVe me habían llamado por teléfono "en una cantidad de ocasiones para ver si era cierto" lo publicado por mí, cuando únicamente el productor Diego me envió el lunes 25 de agosto de 2017 unos mensajes vía WhatsApp desde su móvil 786-247-4278, a los cuales yo respondí poniéndole el link digital a mi columna para que pudieran informarse bien (jamás me respondió ni me llamó hasta el día de hoy).

Pedro Sevcec: los agentes de influencia castrista en Miami hace rato te están haciendo moverte en un pantano muy peligroso. Te usan para destruir a otros, pero a la vez te van destruyendo también a ti. Ayer, por ejemplo, quedaste como un mentiroso y un mierda en tu propio programa, cuando yo sé que no eres ni una cosa ni la otra, sino un buen ciudadano con el plus de ser un excelente profesional. Pero ayer por dos minutos encarnaste al perfecto mentiroso y al peor mierda.

Mi abrazo de siempre.

Muchas gracias y adiós.

Orlando Luis Pardo Lazo
PhD student in Comparative Literature,
Washington University in Saint Louis.
orlando.l.pardolazo@wustl.edu
347-216-5084

No es Pedro Sevcec, es la sucursal del G-2 cubano en Miami

Esta es mi columna en mi blog sobre cómo los comunistas siguen tumbando las estatuas en USA, mientras que los enemigos de USA ya les tumbaron las dos estatuas emblemáticas del capitalismo el 9/11: http://orlandoluispardolazo.blogspot.com/2017/08/de-torres-y-estatuas.html 

Y esta es la calumnia de Pedro Sevcec en el minuto 44 de su programa A fondo de América TeVe:
http://www.americateve.com/videos/orlando-luis-pardo-lazo-la-caida-las-torres-gemelasala-persona-se-las-tumbo-y-bien-tumbadas-los-eeuu-228142
 
Llama a la emisora y diles tu opinión sobre cómo ahora, y desde hace mucho rato, se dedican ellos también a intentar destruir la reputación de los cubanos anti-castristas que mañana seremos quienes traigamos la democracia de vuelta a Cuba: +1-305-592-4141.

No me intimidaron los asesinos de la policía política en Cuba. No me intimidan los agentes de influencia de la dictadura en Miami.

Soy mejor que ustedes. Soy más bello que ustedes. Soy más verdadero que ustedes. Soy más libres que ustedes.

jueves, 31 de agosto de 2017

SI TU DECIDES, CUBA DECIDE

Razones para ser parte de Cuba Decide y aclaración de varios malentendidos a propósito de lo que no quiere el régimen.
 
El argumento de que “el régimen no va a permitir esa propuesta o no la va a respetar” no tiene sentido contra #CubaDecide, de hecho, es un argumento a favor de #CubaDecide por varias razones:
 
1. La iniciativa ciudadana #CubaDecide no requiere que el régimen permita o que el régimen respete nada porque es para que sean los cubanos quienes no le permitan más al régimen decidir sobre sus propias vidas. El protagonista y la referencia es el pueblo, cada cubano, no el régimen.
 
2. El régimen únicamente va a permitir o a respetar voluntariamente aquellas propuestas que no pongan en riesgo su poder totalitario, por tanto las propuestas que el régimen va a permitir o a respetar voluntariamente no lograrán el cambio a la democracia.
 
3. #CubaDecide es una iniciativa de movilización ciudadana. La estrategia es la manifestación pacífica en todas sus expresiones, la lucha no violenta, la desobediencia civil, la coordinación ciudadana y el apoyo de la comunidad internacional para obligar al régimen a cumplir la voluntad del pueblo y para cambiar a un sistema democrático y plural con oportunidades para todos.
 
4. El Plebiscito Vinculante que propone #CubaDecide es una herramienta que convoca, organiza y supervisa la ciudadanía y la sociedad civil, no el régimen. Y sus resultados son de obligatorio cumplimiento para todos. Es decir, #CubaDecide no depende de la voluntad del régimen, se trata de FORZARLO. Por eso será posible cuando los cubanos logremos forzar el cumplimiento de ciertas condiciones previas. (Véalas en cubadecide.org)
 
5. Otro hecho es que, no importa cuanto se esfuercen por pretenderlo, el régimen no es omnipotente ni invencible, por tanto, los cubanos podemos (y debemos) cambiarlo. Exista o no #CubaDecide, el régimen no quiere, y hará todo en su poder para impedir, que los cubanos tengan la oportunidad de cambiar el sistema, sea cual sea la vía que se escoja. Eso es una realidad que enfrentan absolutamente todas las propuestas de liberación, no solo #CubaDecide. La diferencia es que #CubaDecide ofrece una herramienta concreta (reconocida mundialmente) y tiene una estrategia realizable para lograr esa liberación.
 
 Ya sabemos lo que el régimen va a hacer, la pregunta es que vas a hacer tú?
 
EL CAMBIO ESTÁ EN TUS MANOS,
SUMA TU FIRMA Y TU COLABORACIÓN EN ESTE ENLACE:
CUBADECIDE.ORG 
 

miércoles, 30 de agosto de 2017

El exilio no es verdad



El exilio no existe, mi amor.
Orlando Luis Pardo Lazo

Llevo apenas cuatro años de exilio. Salí de Cuba en el 2013 pensando en volver enseguida, pero me demoré. Me he demorado y sigo demorándome en ejecutar esa idea innata de los cubanos que es volver a la Isla donde nacimos y donde, acaso en una vida anterior, cada cual a su manera fue muy pobre pero muy feliz.

La mayor parte del tiempo la he pasado en los Estados Unidos. Dentro de pocos meses podré ser ya ciudadano de este descomunal y desconcertante país. Aunque nunca he pensado en serio en volver a Cuba, tampoco nunca he pensado en serio en no regresar. De algún modo, es como si aún no me hubiera ido. Por lo que la cuestión de un retorno me resulta ahora doblemente remota. Quien no tiene futuro, vive como entre dos pasados.

Un asunto mucho más acuciante sería averiguar dónde estoy ahora y aquí: definir por fin las coordenadas geográficas de mi exilio y los paisajes mentales con que debo sustituir, o al menos imitar, la carencia crónica de patria (esa palabra que suena como una patada).

Lo mismo que a ti, a veces todo me parece concreto e híper-real a mi alrededor. Y otras veces todo adquiere entonces la consistencia de un sueño. En ambos casos, nuestra mirada de exiliados es más aguda y ajena que la mirada del cubano que no se exilió. Le llevamos esa ventaja, esa ventana. Porque quien se va, se asoma al mundo como iluminado por los latigazos de lágrimas que no dejan de sorprenderte por más que llores en secreto o en sociedad. Quien se va, se ennoblece gracias a la presencia permanente del dolor, ese síntoma de la sabiduría.

Quisiera comprender la pena y el privilegio de las generaciones previas de exiliados cubanos. Quisiera haber vivido más tiempo con Cuba clavada en el corazón, como ellos hicieron hasta que se fueron muriendo en solitario. Pero esa experiencia extrema es intransferible, una cruz personal que antes ya han cargado millones, un misterio que no alcanzó a derramarse sobre mi materialista (y muchas veces mierdera) generación.

Lo más que puedo hacer ahora es abrir los brazos, y apurar las palabras y los párrafos sobre el papel. Usar con misericordia mi rabia radical. Ejercer en libertad mi derecho a un asombro atroz. Tratar de creerme de una vez que de verdad todos estamos aquí. Y, de paso, preguntarnos con resignación hasta cuándo y para qué hemos llegado todos aquí.

¿Somos estadounidenses los cubanos con ciudadanía norteamericana? ¿Alguna vez seremos espíritus libres, al margen de esa ilusión mitad infame y mitad ingenua que se llama la cubanidad? ¿Queremos soltar lastre o sin esa tara que es una tierra propia nos asfixiamos por falta de gravedad? ¿No habremos vivido todo este tiempo en Cuba, en otras Cubas cómplices desde donde hemos desfigurado a nuestra Cuba original? Y, a la postre, ¿existen los Estados Unidos o todo no ha sido más que un truco sintáctico, una pésima traducción, un cambio de máscaras delicado y brutal para morirnos en cualquier otra parte menos en Cuba, tan lejos como sea posible de donde nuestra pobre vida feliz empezó, para así no insultar la memoria de nuestra eternidad con un regajero de cosmopolitas cadáveres?

Da igual. Toda respuesta es una manera de rumiar el rencor. Los cubanos estamos solos. El socialismo cubano nos desocializó, nos hizo sonámbulos más que solitarios. Antes de llegar al exilio, ya estábamos exquisitamente exiliados. Por eso para nosotros los Estados Unidos son espuma y esperanza, pero también esputo y extremaunción. Los cubanos vivimos vidas sin biografía. Nunca sabremos nada de nosotros mismos. La patria nos pesa como un par de plomos en cada párpado. Cuba dejó de ser cadalso para ser un cansancio cósmico, inconmensurable. Un calambre que ninguno de los Estados Unidos podría ni remotamente curar. Un tétano tan íntimo como el totalitarismo que cada uno de los cubanos lleva tatuado en su corazón. 




martes, 29 de agosto de 2017

DE ENCUESTAS Y ESTULTICIAS

14YMEDIO: LA ENCUESTA DE LA ESTULTICIA
Orlando Luis Pardo Lazo


El sitio digital cubano de noticias y opinión 14yMedio ha realizado una encuesta como cierre del verano. El 23 de agosto, el sondeo de 14yMedio indagó sobre cuáles, de entre las figuras oficiales de la dictadura castrista, tienen más posibilidades de ocupar el cargo de Presidente del Consejo de Estado, en una fecha aparentemente tan cercana como el 24 de febrero de 2018.

En sólo un par de días allá fueron 1503 votantes virtuales, como pioneritos sin patria pero con plenitud de patriarcas, a ejercer su sacrosanto derecho a la libre expresión. Allá fueron en 48 horas con sus clics y sus comentarios, aunque ninguno de esos 1503 votantes, por supuesto, conozca prácticamente nada del sistema electoral cubano. Y mucho menos sepan ningún detalle de la vida y obra de ninguno de los pre-candidatos elegidos por 14yMedio para su encuesta.

Es que los cubanos somos así. Un pueblo muy puntual a la hora de participar. Hablamos por hablar. Votamos por votar. Nos metemos en todo, en especial donde nadie nos ha llamado. Y tenemos una opinión a priori sobre cada cosa y caso que ocurra en el mundo, desde Trump hasta el terrorismo. Excepto cuando se trata de criticar a la tiranía totalitaria cubana. Porque entonces sí que somos el pueblo más respetuoso del mundo. El más civil. Y cínico. O acaso cobarde. Y hacemos un silencio de muerte que dura ya casi 60 años.

Un cuarto de los 1503 ciber-votantes de la encuesta de 14yMedio se abstuvo, pero a la inversa: es decir, votó diciendo que ninguno de los candidatos del Partido Comunista tenía la menor posibilidad de heredar dinásticamente el poder. Supongo que con ese voto hayan querido expresar su veto y su frustración de que, a la corta o a la larga, uno de los pre-candidatos de 14yMedio de todas formas sí va a heredar dinásticamente el poder, sea el 24 de febrero del 2018 o del 2028. En cualquier caso, a la cañona, y siempre con el respaldo de los cañones de una Junta Militar verde-olivo que bien sabe que el pueblo cubano es el único pueblo del planeta en el cual sus generales y jerarcas no pueden confiar.

Según 14yMedio, los ganadores por mayoría de una encuesta donde nadie ha sido nunca estadista fueron, tal como se ha encargado de promocionarlos toda la prensa extranjera durante años, Miguel Díaz Canel y Alejandro Castro Espín. Dos figuras sin ningún tipo de carisma por las que ningún cubano ha votado en elecciones competitivas y plurales. Dos administradores del Estado monopartidista y personalista que ha secuestrado la soberanía de nuestra nación, arrasando con nuestro tejido social y legando un daño antropológico que tardará décadas en sanar. Dos cómplices de crímenes y probablemente también dos criminales, ambos legitimados por las sonrisas y los apretones de manos de los presidentes democráticos de medio mundo, desde Bruselas hasta la Casa Blanca, pasando por El Vaticano. Y ahora también medio consagrados por 14yMedio, cuya encuesta impecablemente objetiva recién lanza a estos dos violadores de los derechos humanos a nuestra esfera pública, como si ambos estuvieran habilitados para ocupar cargos públicos en Cuba, cuando lo mínimamente moral sería preguntarse por cuántos cargos judiciales ambos tendrán que ser juzgados ante una Comisión de la Verdad, sea el 24 de febrero del 2018 o del 2028 o incluso post-mortem.

Los recursos de 14yMedio en este caso han sido deliciosamente desperdiciados en un ejercicio periodístico de estilo que roza no con la esterilidad, sino con la estulticia. De más está decir que, si por casualidad, la pregunta de 14yMedio se hubiera enfocado en los líderes de la disidencia, la oposición y la sociedad civil cubanas, tanto dentro de la Isla como en el Exilio, mi conclusión crítica hubiera sido escrupulosamente la misma: al no haber marco legal democrático según la propia Constitución, nadie puede elegir a nadie en Cuba para ningún cargo público, por lo cual todo énfasis en cualquier persona no será más que una irresponsable prolongación del clásico caudillismo cubano. Por lo que jugar ahora a la opinión popular es la peor manera de olvidar que estuvimos y todavía estamos en dictadura.

Sin un momento plebiscitario en Cuba, inclusivo y pre-político, no habrá comenzado ni siquiera la ilusión de una Transición de la dictadura hacia la democracia. Sin la participación efectiva de la ciudadanía real, incluido el acceso a los medios masivos de comunicación (hoy secuestrados por el Partido Comunista), cualquier cambio de régimen en Cuba será sólo eso: un cambio de régimen en Cuba.

Sin un momento de referendo y refundación nacional, el fraude del fidelismo se disfrazará del fraude del post-fidelismo. Al respecto, el primer disidente al que se le permita ser diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, por ejemplo, sépalo él o ignórelo ella, estará de antemano haciéndole el trabajo limpio a la Seguridad del Estado. Como los 1503 votantes captados por la ecuánime encuesta de 14yMedio por el fin del verano.

DESAYUNO CON TIJERAS




 DESAYUNO CON TIJERAS
Orlando Luis Pardo Lazo


Me paré frente al espejo del baño. Estaba wild. Tenía una barba de viejo, desbocada. Los pelos rojizos y blancos desbordaban mi cuello y mi cara. Yo era un viejo de 45 años. Desquiciado. Un animal sin casa. Odié al espejo del baño.


Fui a la única gaveta que tengo en mi studio de estudiante de doctorado en una universidad norteamericana del mid-west. Una gaveta plástica. Barata. Repleta de papeles y cosas. En su última visita a los Estados Unidos, mi madre me trajo una tijera cubana. No una, sino nuestra tijera cubana. La misma que recuerdo desde mi infancia, la fiel compañera de mi madre y mi niñez junto a su máquina de coser: una Singer inevitable. Una tijera emblemática. Una tijera que yo podría poner con gusto en lugar de la estrella en la bandera cubana.


Viré para el baño. No estaba para nada alterado. Estaba simplemente en otra parte. Comencé a quitarme la barba. Fue mucho peor. Mi propia piel me parecía de pronto irreconocible. Ese maldito espejo norteamericano. Este maldito paisaje norteamericano. Este maldito país norteamericano. Me pregunto qué hemos estado y qué seguimos haciendo todos los cubanos aquí. ¿Qué se nos ha perdido en los Estados Unidos, con su maléfica carga de studios con espejos que nos devuelven imágenes que nunca hubiéramos imaginado?


Aunque mis movimientos eran apáticos, casi afásicos, de pronto me di un tijeretazo terrible. Me llevé de un tajo medio bigote y media nariz. Comencé a sangrar. Indetenible, incréible, inverosímilmente. Sangraba y sangraba por un corte que nadie más que yo mismo me había dado. Ni siquiera vi el movimiento de la tijera. Tal vez fue la tijera sola quien me cortó. La venganza de la tijera cubana. La venganza de la tierra cubana. La venganza de los cubanos, cada cual con una tijera traída de Cuba en la mano y con un espejo espeluznante en el corazón.


No hice nada para detener la hemorragia. Si iba a morir, que muriera así, de pie. Mirándome. En una habitación rentada con monedas extrañas.


Evidentemente no morí. No me quedó ni marca. El exilio es eso: acumular cada mañana experiencias extremas donde, sin embargo, hasta las cicatrices son falsas. El exilio es habitar en ayunos. Un ayuno incesante que no se puede romper, ni rápido ni lento, con ningún breakfast continental.