lunes, 27 de junio de 2016

OLPL x OLPL

Orlando Luis Pardo Lazo 

entrevista a 

Orlando Luis Pardo Lazo


Orlando Luis Pardo Lazo. (ROLANDO PULIDO)

¿Cuándo y dónde se lanza Del clarín escuchad el silencio: 59 poemas de amor y una canción contrarrevolucionaria?
Siempre y en todas partes. Amazon es en realidad el Alef. Así que este libro súbito de 300 páginas podrá adquirirse en internet, tanto en papel como en digital. Pero yo recomiendo la versión física: conservar este objeto de culto para cuando se acabe la Revolución y los Castros sean pura arqueología. De todas formas, debo viajar a Madrid el miércoles 29 de junio para participar de este escándalo antiliterario. A Zaragoza el viernes 1 de julio. Y a Valencia el martes 5 de julio. Barcelona, por suerte, nos ha abandonado.

¿Por qué ese título tan largo? ¿Te parece funcional?
Largos fueron los discursos de Fidel Castro, y todavía funcionan de maravillas en los doctorados cómplices de la academia y la prensa norteamericanas. Del clarín escuchad el silencio: 59 poemas de amor y una canción contrarrevolucionaria cabe en un tuit de 140 caracteres, y todavía sobra para ponerle hasta un híperenlace.
El título es, por supuesto, una respuesta a la épica pésima de nuestro himno nacional. Los cubanos nos merecemos un país de silencio después de tanta bulla independentista, tanta bobería republicana y tanta debacle revolucionaria.
Estas crónicas son mis canciones de amor en medio de la carroña castrista globalizada. Son la lírica de un hombre bello y libre que ostenta la traqueotomía por donde gotean toda su ternura y todo su terror.
Es un diario de paz póstuma. Es un confesionario cansado. Es un archivo maravillosamente árido. Y es la canica tricolora que el diseñador Rolando Pulido colocó en la portada, pero cuyo brillo en la cuenca de tus ojos son las lágrimas que no lloramos.

Tu libro está compuesto de textos ya publicados en internet. ¿Por qué un lector estaría interesado en leerlos o, más exactamente, releerlos ahora en papel?
El concepto de "inédito" es muy reaccionario, especialmente desde la óptica de un bloguero de la barbarie. Hoy en día uno no escribe primero y publica después. Hoy en día el proceso mismo de la escritura es ya la publicación: se lanza al público el boceto instantáneo de lo que vamos haciendo. Así ha sobrevivido mi blog Lunes de Post-Revolución desde septiembre de 2008.
De hecho, estas 59 columnas, o calumnias, nunca serán terminadas del todo de escribir. Porque escribir es siempre reescribir. Por eso el libro que publica hoy Hypermedia Ediciones es mucho más que "inédito": es el Libro Nuevo bajo un socialismo arcaico.
Por lo demás, la memoria de los lectores del siglo XXI tiende hoy a cero. Leen y desleen lo mismo y no se dan ni cuenta de la engañifa. Uno de mis objetivos con relanzar esta máquina muda de guerra es precisamente que no bostecemos más y acabemos de despertar en tanto pueblo cubano. Me temo que he escrito no un libro, sino una tea incendiaria contra el totalitarismo insular.

¿De qué tratan estas 59 crónicas y el poema final?
Tratan de ti. Tratan de los 13,3 millones de tristes tigres poscubanos que no supimos tomarnos ni un tercio de la taza de trigo. Pero no es un trabalenguas, sino más bien un trabacadáveres. Porque este álbum blanco de la disidencia cubana es también el libro negro del comunismo caribe, caníbal.

¿La perspectiva de tus relatos realistas es desde dentro de Cuba, donde fueron escritos en su mayoría, o han mutado hacia cierto distanciamiento de la Isla según iban siendo reescritos cuando te fuiste?
La perspectiva no es una propiedad del texto en sí, sino del lector que se lo apropia. Como mi libro aspira a crear un lector desconocido, libre de los maleficios de nuestro materialismo mórbido y amoral, tendría que responderte que este es un libro sin perspectivas. Por el momento.
Como lector, yo lo siento muy desde adentro, pero no de Cuba, sino de nuestro corazón que nunca claudica. No un corazón nerudiano, como podría sugerir el título, sino un corazón negador: donde pueda refugiarse sin hacer el ridículo, toda la nieve que nos perdimos en tanto nación. De tal vez ahí el blanco impoluto de la portada.

¿La crítica al castrismo no está aquí exagerada al punto de afectar también a la idiosincrasia cubana?
La idiosincrasia cubana es castrismo antes y después de Castro. De hecho, los Castros son apenas un paréntesis a lo largo y estrecho de nuestro castrismo constitucional, esa cosa que nos viene empaquetada de España. Pensándolo mejor, mi escritura retorcida al límite le está hablando en secreto al cubano que vendrá, desde la experiencia impúdica de los cubanos que nunca fuimos.

¿Por qué la nota de contracubierta de Néstor Díaz de Villegas afirma que tu libro es un Malleum Castrorum?
Porque el ladrón siempre grita "ataja, al ladrón". Y Néstor Díaz de Villegas ha escrito otro Malleum Castrorum que se llama Cubano, demasiado cubano. Un libelo deslumbrante hasta el delirio y erudito hasta la rabia, pero que, como ostenta a Posada Carriles a pecho desnudo en portada, los intelectuales de la Isla no se atreven ni a hojearlo. Ni tampoco los del exilio. Ojalá los dioses fueran generosos con mi "textrrorismo" y trasmutaran a Del clarín escuchad el silencio en el milagro de un arma de destrucción lectiva.

Permíteme una pregunta personal: ¿piensas regresar a Cuba pronto o no tan pronto, o acaso nunca?
Sí, volveré. Y ya hay fecha. El miércoles 1 de enero de 2059 nos vemos todos los cubanos en la Plaza Ciudadana Oswaldo Payá, un espacio civil y ecológico que será reconstruido sobre las ruinas de la antiguamente llamada Plaza de la Revolución, para entonces ya sin la horrenda arquitectura fascista que la caracterizaba.



Orlando Luis Pardo Lazo, Del clarín escuchad el silencio: 59 poemas de amor y una canción contrarrevolucionaria (Hypermedia Ediciones, Madrid, 2016).

domingo, 12 de junio de 2016

Ya puedes comprar mi libro de columnas de este blog








"Si Cabrera Infante escribió en “los distintos dialectos del español que se hablan en Cuba”, Orlando Luis Pardo Lazo introduce en el cubano las palabras de un himno tocado en reversa. El castrismo como expletivo y cochinada subliminal. Debido a que el escritor es también un biólogo, su contrarrevolución pretende afectar la gramática del ADN, la estructura semántica. El acrónimo deviene organización para la liberación de una Palestina interior: OLPL es el Malleus Castrorum, el antídoto del Castro que llevamos adentro. Así Orlando Luis Pardo Lazo ha llegado a ser un evento de masas, un acto de repudio antitético, peripatético y unipersonal. Su desaforado Work in Progress parte de Lawton, La Habana, y avanza sobre Rhode Island, New York, Alaska, Miami y Reikiavik. El discurso anticastrista, para cobrar sentido, debe reconquistar el mundo, y los ensayos que integran este libro están escritos en lenguaje evangélico, en los distintos dialectos de la esperanza. Es la maldita buena nueva de una época límite que encontró en OLPL su expresión más acabada".
 

Néstor Díaz de Villegas
 

viernes, 10 de junio de 2016

OLPL en LA 4TA COLUMNA

El opositor cubano publica en La Cuarta Columna la reseña de su último alegato: 'Del clarín escuchad el silencio'

Del clarín escuchad el silencio: el álbum blanco de la disidencia cubana

"los cubanos, dentro y fuera de Cuba, ya estamos cansados de tanto cadalso en clave de Socialismo Sostenido Mayor, por lo que en el siglo XXI todos tenemos unas ganas groseras de que vivir por la patria sea por fin eso: vivir"

La Habana es una ciudad inhabitable, excepto para la izquierda internacional. Desde un hueco blanco de esa Habana inhumada ―inhumana― se han escrito a patadas, medio idiota a ciegas por la ideología y medio mesías iluminado por la ira, las 60 crónicas de mi libro de Hypermedia “Del clarín escuchad el silencio: 59 poemas de amor y una canción contrarrevolucionaria”.
El himno nacional cubano, el primer poema épico de nuestro fundamentalismo insular, fue escrito también sobre un caballo blanco, pero en 1868. De aquella égloga contra España, escrita por un español en Cuba, hoy se conservan sólo dos estrofas estéticamente estériles, donde se convoca a la muerte como garantía de la gloria eterna: no temáis una muerte gloriosa que morir por la patria es vivir; del clarín escuchad el sonido: a las armas, valientes, corred.
Como en un poema de Ramón Fernández-Larrea, las 60 ráfagas nacionales incluidas en “Del clarín escuchad el silencio…” parten de la fe en que morir por la patria nunca ha sido sino justo eso: morir por la patria. Y que los cubanos, dentro y fuera de Cuba, ya estamos cansados de tanto cadalso en clave de Socialismo Sostenido Mayor, por lo que en el siglo XXI todos tenemos unas ganas groseras de que vivir por la patria sea por fin eso: vivir.
delclarinescuchaelsilencioPortada del libro ‘Del clarín escuchad el silencio: 59 poemas de amor y una canción contrarrevolucionaria’, de DEINÓS CRÓNICA
Bajo la opresión del monólogo castrista, hay que resistir con la violencia de una escritura subversiva ―excritura, hezcritura― y hay que escaparse con el as bajo la manga de un arma de destrucción lectiva. Ante la incontinencia continental de la Revolución como medida de todas las causas, tuvimos que regurgitar libros como éste que, a golpes de una varita no mágica sino de Marx, conviertan a su autor en un enemigo de clase: preferiblemente, en un enemigo del pueblo. En Cuba el “yo” siempre ha puesto en jaque al descubierto al “nosotros”.
Se trata de un pugilato entre el autor y la autoridad. En una tiranía totalitaria como la cubana ―que tantas simpatías despierta entre la socialistada ibérica― si la censura no viene por nosotros, tenemos el deber moral de ir a por la censura. Los cubanos también podemos indignarnos en tanto ciudadanos. ¿O es que en la Utopía proletaria somos menos que en la debacle europea?
Que el apestado sea nuestra primera fase del apátrida. Que el desclasado sea el síntoma de la decadencia despótica de una casta castrante y dinástica: los Castros y los post-Castros anquilosados más de medio siglo en un poder inconsulto.
La libertad como categoría lingüística. Lo lenguaraz como garantía de liberación. Lo literario es demasiado importante para dejarlo en manos de los literatos. En una Isla donde los intelectuales se rehúsan a ejercer como tales porque, pobrecitos, “ellos no saben nada de política”.

“El horror orwelliano en la Isla mata inmisericordemente a los cuerpos, pero la voz de los cubanos nosotros mismos nos la hemos matado”

En este sentido, “Del clarín escuchad el silencio…” es una cura de caballos. Una cura contra El Caballo, como le decían al primero de los Castros antes de llamarlo ahora El Caguairán, acaso porque su ataúd está siendo carpinteado en esa madera que no se comen los “gusanos” (como el Líder Máximo ha llamado a nuestro pueblo durante décadas).
Pero si Orlando Luis Pardo Lazo pudo decirlo en voz alta, tú también hubieras podido. El horror orwelliano en la Isla mata inmisericordemente a los cuerpos ―y ahí están los asesinatos el 22 de julio de 2012 de Harold Cepero y Oswaldo Payá para trágicamente demostrarlo―, pero la voz de los cubanos nosotros mismos nos la hemos matado. Suicidio consuetudinario y olé.
Por eso “Del clarín escuchad el silencio…” es un grito, un alarido, el chillido quebrantadientes de un lobo estepario en medio de la Latinoamérica más árida. No hay lectores para semejante rabia radical. Tampoco los habrá después de su lectura al límite: ni tú, ni tú, ni tú, ya sé que todos ustedes se harán sensacionalmente los sordos.
Esa es nuestra vil victoria en tanto pueblo en trance terminal: que nadie oiga nuestra desesperada mudez. Así tendremos las manos libres para actuar. A las almas, valientes, corred.
Cubansummatum est.

viernes, 3 de junio de 2016

DEL CLARIN ESCUCHAD EL SILENCIO


Amig@s, en breve todos contaremos con un libro escrito por mí y por todos ustedes también, que siempre han estado tan cerquita de mí, en Cuba y fuera de Cuba, que ni ustedes mismos se imaginan cuánto.

Mi libro de crónicas se llama "DEL CLARÍN ESCUCHAD EL SILENCIO" y fue editado por Ladislao Aguado en su https://editorialhypermedia.com y tiene una carátula delicada y violenta de Rolando Pulido.

Amo este libro. Amo lo que he escrito y desescrito en sus 300 páginas. Los amo a ustedes. No me dejen solo. No nos dejemos solos ahora que ya falta poquito.

Me encantan estas 60 columnas/calumnias, estos 60 delirios al borde del delito. Ojalá que alguien le lea este libro a los dictadores decadentes de Cuba. Ojalá que los déspotas del Caribe no se mueran sin saber que la verdad brilla bárbaramente en mí y también en todos sus ustedes.

Los invito a leerme, a desleírme. En silencio. En complicidad libre de una vida en la verdad. Los invito a que se descubran a ustedes mismos en mí.

Escríbeme a mi e-mail si quieres que yo te avise personalmente cuando salga a la luz pública este libro en digital y en papel:

OrlandoLuisPardoLazo@gmail.com

jueves, 2 de junio de 2016

LAS MIL Y 959 NOCHES



1. Me fui de Cuba porque en Cuba era imposible decir te quiero.

2. Me fui de Cuba porque por ninguna parte encontraba un destornillador de estrías.

3. Me fui de Cuba porque Fidel era eterno como la muerte.

4. Me fui de Cuba porque Fidel hacía una eternidad que se estaba a punto de morir.

5. Me fui de Cuba para que los sobres de correo tuvieran olor. Y para que llegaran, con o sin olor, al correo que lo mandaba.

6. Me fui de Cuba por motivos estrictamente económicos, no por nada que tuviera que ver con política. Ni yo ni nadie que yo haya conocido nunca en Cuba sabíamos estrictamente nada de política.

7. Me fui de Cuba sin decírselo a nadie. De todas formas nadie hubiera notado la diferencia de quién se fue y quién se quedó (irse del país en cubano se dice «quedarse» y para quedarse dentro hay que estar un poco ido de la cabeza).

8. Me fui de Cuba porque Orlando Hernández se fue antes de Cuba. Y sin un Duque en el diamante azul del terreno ya nada en Cuba era igual. Ni la patria ni la pelota.

9. Me fui de Cuba para mirar por un telescopio, sin tener que sacar un permiso de la policía y del ejército de la provincia desde donde mirar.

10. Me fui de Cuba para no templar más en cubano, para templar con el silencio de lo legítimo y no como si fuera un robo o una violación.

11. Me fui de Cuba para traspasar la puerta de entrada de una sex-shop. Y para leer, sin caer preso, las dos entrevistas de Fidel Castro en sendas revistas Playboy (unos dicen que le pagaron un millón de dólares al hombre que ilegalizó los desnudos en Cuba; otros dicen que fue por amor al arte).

12. Me fui de Cuba para que los videos corrieran como Jobs manda en YouTube.

13. Me fui de Cuba para nunca más tener que rendirle cuentas de nada a otro cubano.

14. Me fui de Cuba porque la coriza me estaba literalmente matando.

15. Me fui de Cuba para comprar libros que parecieran libros por fuera, aunque por dentro los libros en ninguna parte se me parecen a nada.

16. Me fui de Cuba para aprender a bailar bien, salsa y lo que no es salsa.

17. Me fui de Cuba para suscribirme a un periódico cualquiera, incluso de la izquierda más infantil en cuestiones de Isla.

18. Me fui de Cuba para viajar sentado en un bus.

19. Me fui de Cuba para ir a un zoológico con animales.

20. Me fui de Cuba porque mi padre en el 2000 o año cero sin avisar se murió (una metástasis misericorde que nunca lo obligó a ver a un médico).

21. Me fui de Cuba para que nadie me llore cuando llegue mi año cero o 2000.

22. Me fui de Cuba para usar un teléfono móvil con naturalidad (es mucho peor de lo que pensaba).

23. Me fui de Cuba para no comer tanto arroz (es lo único que se extraña).

24. Me fui de Cuba para poder subir de peso al punto de poder emprender una dieta radical.

25. Me fui de Cuba para publicar la única novela cubana que no tendrá nada que ver con nada (Cuba, Castro, los cubanos, entre otras cacas clásicas de la literatura local).

26. Me fui de Cuba para no publicar esa novela única cubana que tendrá todo que ver con todo (Cuba, Castro, los cubanos…), sino para engavetarla hasta que nuestra raza de lectores se merezca cruzar ciertos límites contrarrevolucionarios.

27. Me fui de Cuba para filmar la segunda parte de Memorias del Subdesarrollo (desde el 2010 ya está filmada por Miguel Coyula, pero le falta una escena donde yo hago un cameo descojonante como Orlando Luis Pardo Lazo recibiendo el Nobel de Literatura en mi cumpleaños número 100: 10 de diciembre de 2071).

28. Me fui de Cuba porque la música del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano es tan triste como aquel primer amor que nunca voy a olvidar (el resto de mis primeros amores sí son pasto para la desmemoria).

29. Me fui de Cuba porque Eslinda Núñez envejeció, pero conservó sin días el noviembre que anida en sus ojos de alto contraste.

30. Me fui de Cuba para darle la mano a Milan Kundera, antes de que se nos muera a los cubanos en un continente que lo ignora, como corresponde a la incultura de Europa (en la incultura de Cuba, lo leí convencido de que Milan Kundera era una mujer).

31. Me fui de Cuba para cortarme un traje a la medida y pagar por adelantado o endeudarme o ambos.

32. Me fui de Cuba para tener una tarjeta de banco y comprar, digamos, un lápiz de diseño personalizado por internet.

33. Me fui de Cuba para que el printer-laser fuera un objeto doméstico y no un lujito más o menos gubernamental.

34. Me fui de Cuba para conectarme wi-fi en un parque (de pronto esto es lo único que es posible hacer ya en Cuba, pagando por horas para ser monitoreado amablemente por el Ministerio del Interior).

35. Me fui de Cuba para ver unas Navidades de verdad.

36. Me fui de Cuba para ver si la nieve era verdad.

37. Me fui de Cuba para que las auroras boreales me revelaran cuál iba a ser mi verdad (ni en Alaska ni en Islandia me lo han revelado todavía).

38. Me fui de Cuba para comprar billetes de lotería (con la Revolución cubana no se permitían juegos, ni azar, ni juegos de azar).

39. Me fui de Cuba para inyectarme un litro de silicona en cada culo.

40. Me fui de Cuba para tener conceptualmente dos culos (no pregunten cuáles).

41. Me fui de Cuba para curarme una enfermedad degenerativa que no tiene cura excepto en Cuba.

42. Me fui de Cuba para hacer una huelga (y descubrir que en la práctica son casi ilegales).

43. Me fui de Cuba para jugar golf o billar (preferiblemente, golf y billar).

44. Me fui de Cuba para fundar una ONG que no tenga ninguna «misión social», pero que sea 100% sufragada con dinero privado.

45. Me fui de Cuba para ver comerciales y comerciales, hasta extrañar la carencia de comerciales en Cuba.

46. Me fui de Cuba para que mis hijos nazcan con otra nacionalidad, para anclarlos automáticamente en las antípodas de Cuba (solo así no odiarán a su patria según vayan creciendo).

47. Me fui de Cuba para travestirme sin llamar la atención (en términos de corrección política ha sido imposible).

48. Me fui de Cuba para escuchar sin odio los primeros discos de Silvio (sin reconciliación sonora no habrá reconciliación social).

49. Me fui de Cuba para no votar nunca más en unas elecciones democráticas, mucho menos si son libres, justas y plurales.

50. Me fui de Cuba para votar a propósito por el partido contrario (disculpen mi doble contradicción).

51. Me fui de Cuba para postularme como presidente de Cuba, cuando los déspotas se hayan despingado contra los déspotas (la nación cubana se ha fundado siempre desde el extranjero, lejos de nuestro patíbulo de país).

52. Me fui de Cuba para no oír hablar de comunismo en cien años (en Cuba habrá que ilegalizar de por vida a unas cuantas «organizaciones de masa»).

53. Me fui de Cuba para conocer a marxistas que crean en el marxismo y que puedan citar con conciencia a Marx.

54. Me fui de Cuba por incompatibilidad de caracteres.

55. Me fui de Cuba para ser el último de los niños de la Operación Peter Pan, medio siglo después de la Operación Peter Pan.

56. Me fui de Cuba para del clarín escuchar no el bullicio bárbaro del himno, sino su silencio sentimental.

57. Me fui de Cuba para no tener que responder por qué hoy me iría de nuevo de Cuba.

58. Me fui de Cuba para tener que responderme por qué hoy me iría de nuevo de Cuba.

59.